En el vertiginoso mundo empresarial, la seguridad de los datos se ha convertido en una prioridad ineludible. En este contexto, los escaneos de seguridad automáticos en los discos duros de las computadoras son un protocolo estándar. Sin embargo, el desafío aumenta exponencialmente cuando se trata de servidores que almacenan terabytes de información, especialmente en situaciones de emergencia a raíz de incidentes de seguridad. La pregunta es: ¿cómo garantizar la seguridad de los datos sin sacrificar el rendimiento del sistema?
Ante esta disyuntiva, se han desarrollado estrategias específicas para optimizar la revisión de vastos volúmenes de datos, minimizando tanto los riesgos como los tiempos de ejecución. Un paso fundamental es la preparación previa al escaneo. En primer lugar, es vital verificar la infraestructura de TI. Asegurar que el sistema operativo esté completamente actualizado y que el servidor cuente con un procesador multinúcleo potente, suficiente memoria RAM y almacenamiento rápido para archivos temporales, son requisitos indispensables. Además, una conexión rápida a los discos, preferentemente a través de una interfaz tipo SAN, se presenta como un factor que no puede pasarse por alto.
La comprobación previa de copias de seguridad es otro pilar esencial. Aunque un escaneo no debería alterar los datos, es prudente contar con una copia de seguridad reciente. La revisión de la fecha y estado de las copias actuales y la posibilidad de generar una nueva copia respaldan la integridad del proceso. A esto se suma el análisis del tipo de datos almacenados, ya que el impacto del escaneo varía en función del contenido del disco. Determinar la naturaleza y seguridad de los archivos permite decidir si es factible realizar escaneos paralelos para optimizar el tiempo.
A la hora de configurar el escaneo, la programación estratégica es crucial. Para no comprometer la operatividad de la empresa, se recomienda ejecutar el análisis en horarios de menor actividad, como las noches o los fines de semana. Si esto no es viable, es imprescindible notificar a los usuarios sobre posibles ralentizaciones del sistema. Paralelamente, garantizar suficiente espacio en disco para archivos extraordinarios y ajustar los límites de almacenamiento de la cuarentena previene inconvenientes en caso de una detección masiva de amenazas.
Optimizar las exclusiones es otro paso eficaz para reducir el tiempo de escaneo sin comprometer la seguridad. Excluir archivos extremadamente grandes, distribuciones de software y backups sin modificaciones, así como archivos no ejecutables, son prácticas recomendadas. Además, eliminar archivos temporales y carpetas innecesarias evita la pérdida de tiempo en datos irrelevantes.
Durante el escaneo, ajustes clave como la asignación adecuada de recursos garantizan el equilibrio entre rendimiento y seguridad. Si el servidor permanece libre durante el análisis, destinar hasta el 80% de su CPU y memoria es viable. Pero si debe seguir operativo, este porcentaje debe ajustarse. Activar tecnologías que omiten archivos sin cambios desde el último escaneo, como iChecker e iSwift, es una táctica que optimiza el rendimiento. Asimismo, evitar interrupciones por archivos comprimidos protegidos por contraseña y configurar el análisis heurístico a un nivel medio son estrategias que favorecen la eficiencia del proceso.
Antes de dar inicio a un escaneo total, resulta útil realizar una prueba con una partición pequeña para evaluar el tiempo estimado de ejecución, el impacto en el rendimiento del servidor y detectar posibles errores. Si el tiempo de escaneo es excesivo, se recomienda ajustar configuraciones y repetir el análisis.
En definitiva, escanear grandes volúmenes de datos es un proceso crítico que, con planificación y optimización, puede realizarse sin afectar la operatividad del sistema. Un equilibrio bien logrado entre la protección de datos y el rendimiento es esencial en un entorno donde los datos se perfilan como el activo más valioso de cualquier organización. Con una combinación precisa de infraestructura adecuada, ajustes optimizados y una ejecución controlada, las empresas pueden detectar y mitigar amenazas mientras maximizan el rendimiento.