En lo que va del año 2025, el oro ha experimentado una notable revalorización del 14,5%, consolidándose como una inversión atractiva en medio de la volatilidad económica global. Este incremento refleja el interés de los inversores por protegerse contra la inflación y las incertidumbres del mercado financiero. La estabilidad del metal precioso sigue siendo un refugio seguro, especialmente en tiempos de inestabilidad geopolítica y fluctuaciones en otras áreas de inversión. Los analistas apuntan a que este comportamiento podría continuar, impulsado por las políticas monetarias de los bancos centrales y las tensiones económicas internacionales.
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