Pajarear en agosto: explorando la Cueva del Gato y el Valle del Guadiaro

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GR 141 Etapa 1 Monumento Natural Cueva del Gato

A los pies de la majestuosa Sierra de Líbar, en el sector occidental del Parque Natural Sierra de Grazalema, se encuentra un paraje singular: la Cueva del Gato. Esta impresionante formación geológica no solo es un testimonio del poder del tiempo y el agua para moldear nuestro entorno, sino que también actúa como un refugio para una variada biodiversidad.

La Cueva del Gato se caracteriza por su espectacular sistema kárstico, donde el río Guadares se adentra en la Sima del Hundidero y reaparece, sorprendentemente, 10 kilómetros después en forma de un manantial de aguas frías y cristalinas. Este manantial, que alimenta la cuenca del Guadiaro, crea un microclima refrescante que brinda alivio del calor abrasador del verano mediterráneo. La vegetación de ribera que rodea el manantial y el río incluye álamos, fresnos y sauces, que contrastan con el matorral de lentisco, retama y sabina que cubre las laderas pedregosas.

Durante el mes de agosto, la actividad aviar en esta región alcanza su punto máximo, ya que muchas especies se congregan en torno al agua. Además del mirlo acuático europeo, que ha encontrado un hábitat ideal en estas aguas rápidas y limpias, se pueden observar numerosos pájaros cantores, como el ruiseñor bastardo y la oropéndola, así como una asombrosa colonia de vencejo real que habita en la cueva. Los cielos despejados son patrullados por buitres leonados, mientras que en los matorrales se pueden avistar especies como el escribano soteño y la curruca cabecinegra.

La Cueva del Gato ofrece una ruta cargada de oportunidades para los amantes de la observación de aves y la naturaleza en general. Es recomendable visitar el paraje en días laborables y a primera hora del día, debido a la afluencia de visitantes durante los fines de semana y el calor extremo por la tarde. La vestimenta adecuada incluye traje de baño y calzado apropiado para caminar entre piedras, ya que el acceso a las aguas es simplemente irresistible en un día caluroso.

Para llegar a este lugar mágico, basta con introducir «Parking Cueva de Gato» en nuestro navegador, que nos llevará al aparcamiento de la carretera MA-7401 entre Ronda y Benaoján. Aunque de pago, su coste es mínimo y no hay límite de tiempo, lo que lo convierte en la opción ideal para comenzar nuestra aventura a pie.

La ruta comienza con un descenso por una empinada cuesta, que nos regala vistas espectaculares del valle y las rocas circundantes. Durante el trayecto, es posible observar buitres y águilas en busca de alimento. Una vez en la base, el sendero nos guiará hacia el río, donde la vegetación de ribera y su avifauna florecen. Aquí, el canto del ruiseñor y la visión de especies como la lavandera cascadeña hacen de este lugar un verdadero paraíso natural.

A medida que avanzamos junto al río, las oportunidades para observar distintas aves continúan, con la posibilidad de ver al martín pescador o al mirlo acuático en acción. El sendero culmina con un regreso a nuestro punto de partida, dejándonos con una sensación de felicidad y gratitud por haber podido disfrutar de uno de los rincones más hermosos de la Serranía de Ronda.

En resumen, la Cueva del Gato no solo es un lugar donde la geología y el agua se encuentran de manera sublime, sino también un refugio para la vida silvestre y un destino ideal para los amantes de la naturaleza. Aun en el mes más caluroso del año, esta zona demuestra ser un oasis que invita a la exploración y el asombro.

Fuente: Diputación de Málaga.

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