El Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, ubicado en la costa de Málaga, se presenta como un destino privilegiado durante el mes de junio para los entusiastas de la observación de aves. Este rincón singular destaca por su paisaje dramático, donde los abruptos cortados y las plataformas rocosas se entrelazan con la rica flora mediterránea que prospera en este entorno, creando un espacio natural donde coexisten tanto avifauna como vegetación excepcional.
Las laderas que se alzan sobre la costa están cubiertas de pinares de pino carrasco, intercalados con matorrales típicos de la región. En las grietas y rincones más inaccesibles, se encuentran especies botánicas de distribución restringida, como el boj balear y la siempreviva malagueña, amenazadas y adaptadas a la aridez y salinidad del entorno. Este paisaje, a menudo considerado austero, es en realidad un escenario propicio para el desarrollo de una abundante vida aviar.
En junio, la atención se centra en aves como el escaso vencejo cafre, una de las principales atracciones de la región. Las imponentes rapaces rupícolas, como el águila perdicera y el halcón peregrino, también hacen de estos acantilados su hogar y son frecuentes en el área. Otras especies, como el roquero solitario y la collalba negra, complementan la diversidad ornitológica que llena el aire con su actividad y canto.
Además, el paraje se convierte en un punto estratégico para la migración costera, atrayendo a numerosas aves que utilizan este corredor natural. En junio, la combinación de paisajes costeros, de matorrales y de bosques hace que la experiencia de recorrer los acantilados sea única, permitiendo a los visitantes disfrutar no solo de la belleza del entorno, sino también de la observación de especies emblemáticas del Mediterráneo.
Para acceder al Paraje Natural, se debe abandonar la autovía A-7 en la salida 929, dirección a la pedanía de Maro y la Cueva de Nerja. La antigua carretera N-340 proporciona acceso a diferentes miradores y senderos que invitan a adentrarse en este territorio. Es recomendable planificar la visita teniendo en cuenta la gran afluencia de turistas durante los meses de calor, así como las condiciones del terreno, que pueden ser abruptas y carentes de sombra.
La ruta sugerida comienza en la torre de Maro, donde se pueden observar diversas aves marinas que sobrevuelan el Mediterráneo. Continuando hacia el entorno del río de la Miel, la vegetación ribereña ofrece un contraste fresco respecto al calor del litoral, propiciando la presencia de especies como el cernícalo vulgar y el ruiseñor común. A lo largo del recorrido, se encuentran múltiples puntos óptimos para la observación, destacando también la playa del Cañuelo y culminando en el mirador de Cerro Gordo, donde se puede disfrutar de vistas panorámicas y detectar aves emblemáticas como el halcón peregrino y el águila perdicera.
Al final del recorrido, la combinación de acantilados, pinares y cauces ofrece un vistazo a la riqueza natural del paraje en el mes de junio, donde la vitalidad del paisaje y las aves que lo habitan se encuentran en su apogeo, convirtiendo la visita en una experiencia inolvidable para los amantes de la ornitología y la naturaleza.
Fuente: Diputación de Málaga.




