El Ayuntamiento de Palma, liderado por el PP y Vox, ha suscitado controversia al exigir a los taxistas, pero no a los conductores de autobuses de la EMT, acreditar conocimientos de catalán. Esta medida, tomada tras el fin de la obligatoriedad para la EMT en 2024, ha provocado críticas de Vox que lo considera excluyente. Exigen la eliminación de este requisito en el examen de licencia de taxista, argumentando que se trata de una imposición ideológica y no una necesidad real. La izquierda, por su parte, denuncia este cambio como un retroceso en la promoción de la lengua catalana. Actualmente, los aspirantes a taxista deben demostrar conocimiento oral del catalán, tener experiencia de al menos un año con el carné de conducir clase B, y carecer de antecedentes penales.
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