El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha decidido reforzar la presencia militar en la frontera con Venezuela, especialmente en la región del Catatumbo, aumentando el actual contingente de 25,000 soldados. Esta medida busca enfrentar las actividades mafiosas en la zona. Petro también ha pedido a Venezuela intensificar su propia militarización fronteriza. La respuesta de Caracas incluye el despliegue de 15,000 efectivos, destacando la colaboración bilateral. Estos movimientos coinciden con tensiones geopolíticas en aumento, exacerbadas por maniobras militares estadounidenses en el Caribe. Analistas advierten sobre las potenciales repercusiones para la estabilidad regional y destacan las preocupaciones de Petro sobre una posible escalada en Venezuela.
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