Los sectores del vino y el aceite de oliva en España enfrentan un grave riesgo económico, con pérdidas potenciales que podrían alcanzar los 1.000 millones de euros anuales. Este impacto se debe a una combinación de factores adversos, incluyendo el cambio climático, que está afectando los patrones de cultivo, y las crecientes tensiones en el comercio internacional, que generan incertidumbre en los mercados. La situación destaca la necesidad urgente de adoptar estrategias adaptativas que mitiguen las consecuencias financieras y preserven la competitividad de estos productos emblemáticos en el mercado global.
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