Europa se enfrenta a un invierno potencialmente complicado debido a la preocupación por sus reservas de gas, que están por debajo de lo habitual. El aumento de los costos energéticos y las tensiones en el mercado del petróleo han llevado a Bruselas a recomendar medidas de ahorro energético, como la reducción del alumbrado público innecesario durante la madrugada y el control de la temperatura en edificios públicos. Aunque no existe una obligación general para implementar estas acciones, se aconseja a cada administración evaluar sus necesidades de iluminación y seguridad. La Comisión Europea asegura que la red gasista está preparada, pero insta a preparar actuaciones preventivas para afrontar la temporada invernal. Por otra parte, el G7 ha coordinado la liberación de 100 millones de barriles de petróleo para moderar los precios, ante las tensiones geopolíticas que afectan al mercado. Aunque no se anticipa un desabastecimiento, las autoridades insisten en un consumo energético más eficiente para minimizar el impacto económico en los hogares.
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