En medio de las olas de calor que azotan a Europa, el uso del papel de aluminio en las ventanas se ha convertido en una medida común en hogares sin aire acondicionado, aunque su efectividad es discutible. Según arquitectos como Vicent Parasie y Lourdes Treviño, este método es una solución temporal y poco efectiva si no se coloca adecuadamente. Colocar el aluminio en el exterior de las ventanas puede reflejar hasta el 98% de la radiación solar, evitando que el calor penetre al interior. Sin embargo, pegarlo por dentro genera un efecto invernadero, atrapando el calor y pudiendo dañar las ventanas. Los expertos aconsejan sistemas de protección externa más permanentes, como toldos y persianas, junto con mejoras en el aislamiento y la ventilación del hogar. Además, el aluminio no resiste bien el clima, lo que limita su uso prolongado. En definitiva, mientras el papel de aluminio puede brindar un alivio temporal, no sustituye las soluciones estructurales para enfrentar el calor.
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