Vladimir Putin, con más de 25 años en el poder, sigue dedicado a restaurar la influencia imperial de Rusia, considerando a Ucrania una pieza clave en su estrategia, aunque el conflicto con Ucrania lleva años sin resolver. Al mismo tiempo, Donald Trump busca un alto el fuego que le permita ser visto como un pacificador, lo cual le llevó a un fallido encuentro con Volodimir Zelenski, el presidente ucraniano. Las complejidades diplomáticas continúan con negociaciones en Yeda, donde Ucrania aceptó un alto el fuego temporal. Por su parte, Putin, favorable a un alto el fuego, plantea condiciones maximalistas que incluyen el rediseño de la seguridad europea, lo que ha intentado sin éxito lograr mediante la fuerza. Mientras tanto, el apoyo europeo a Ucrania persiste, complicando las expectativas de todos los involucrados en este tenso panorama geopolítico.
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