El 16 de abril, la reina emérita Margarita de Dinamarca celebró su 86º cumpleaños en compañía de su familia y allegados, en el Palacio de Fredensborg, donde los daneses se congregaron para cantarle felicitaciones y disfrutar de un concierto del Cuerpo Musical de la Guardia Real. La celebración, marcada por la primera aparición pública de Mary de Dinamarca tras la pérdida de su padre, estuvo llena de emociones contrapuestas. Durante el evento, un incidente curioso captó la atención: un pequeño perro se acercó a las reinas, provocando un comentario crítico de Margarita hacia Mary, quien lo acarició. Este gesto fue interpretado por algunos como una corrección protocolaria innecesaria y criticado por expertos, dado el reciente luto de Mary. La reacción de Margarita reflejó posibles tensiones pasadas entre ambas, mientras que el rey Federico X intentó restarle importancia al asunto con una sonrisa.
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