Inicio Salud Raquel Toba: La enfermedad Boca-Mano-Pie puede ser contagiosa antes y después de...

Raquel Toba: La enfermedad Boca-Mano-Pie puede ser contagiosa antes y después de los síntomas

0
Raquel Toba, jefa del Servicio de Pediatría de Policlínica Gipuzkoa: "La enfermedad Boca-Mano-Pie puede contagiarse incluso antes de que aparezcan los síntomas y días después de haberse curado"

La enfermedad Boca-Mano-Pie, conocida por su rápida propagación en la población infantil, sigue siendo un reto recurrente para los padres y el sector sanitario. Esta infección, causada por el virus Coxsackie, afecta sobre todo a niños que se encuentran en sus primeros años de vida, concretamente entre los 1 y 3 años. Se caracteriza por la aparición de ampollas en la zona bucal y erupciones en manos y pies, lo cual puede dificultar la alimentación de los pequeños y propagar el contagio con facilidad.

Raquel Toba, jefa del Servicio de Pediatría de Policlínica Gipuzkoa, advierte que si bien la enfermedad suele cursar de manera leve, no debe subestimarse. Los síntomas iniciales pueden incluir fiebre, sensación de malestar general y pérdida del apetito, siendo las ampollas en diversas partes del cuerpo el signo más distintivo de la infección. Aunque estas lesiones cutáneas tienden a desaparecer en una semana y generalmente no producen picor, el malestar puede ser significativo.

El virus se transmite de persona a persona principalmente a través del contacto con saliva, mucosidad y heces, así como por el uso compartido de objetos como pañuelos y juguetes. Una característica alarmante de la enfermedad es la capacidad de contagio antes de la aparición de los síntomas, durante el desarrollo de la enfermedad y hasta días después de la recuperación clínica aparente.

Para frenar la expansión del virus, Toba insiste en la importancia de la higiene. Recomienda el lavado frecuente de manos, la utilización de pañuelos desechables y la desinfección de superficies de uso común. Además, es aconsejable que los niños no acudan a guarderías o colegios si presentan fiebre o dificultad para alimentarse. La ausencia de una vacuna específica refuerza la necesidad de estas medidas preventivas.

La alerta y monitoreo constante por parte de los padres son esenciales. Se recomienda acudir al pediatra si el niño muestra empeoramiento del estado general o incapacidad para alimentarse debido a las lesiones bucales. A pesar de que las complicaciones son infrecuentes, es crítico diferenciar esta enfermedad de otras que podrían presentar síntomas similares.

El tratamiento prioritario se centra en aliviar los síntomas, recurriendo a antipiréticos y analgésicos cuando el pediatra lo considere necesario. En algunos casos, las uñas de las manos pueden presentar surcos tras la infección, un efecto que no requiere tratamiento y que generalmente se resuelve de manera natural. A largo plazo, el contacto con el virus suele proporcionar inmunidad, brindando a los niños una defensa contra futuras infecciones.

Con el cuidado adecuado y las medidas preventivas adecuadas, la enfermedad Boca-Mano-Pie puede ser manejada con eficacia, permitiendo una recuperación rápida y sin complicaciones serias para los más pequeños.

Salir de la versión móvil