Desde la llegada de Pedro Sánchez al poder, el gasto en nóminas ha experimentado un notable incremento del 50%, alcanzando casi los 13.500 millones de euros. Este aumento refleja la ampliación de la plantilla gubernamental, lo que ha suscitado diversas reacciones en el ámbito económico y político. La gestión de los recursos públicos se encuentra en el punto de mira, con opiniones divididas sobre la necesidad de este crecimiento y su impacto en las finanzas del Estado. Mientras algunos argumentan que responde a las demandas de modernización y eficiencia del sector público, otros lo critican como un exceso que podría afectar la estabilidad económica del país.
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