Un reciente estudio de ADN ha revelado que los restos del conocido «chamán de Upton Lovell», un enterramiento cerca de Stonehenge considerado desde 1803 como masculino, pertenecen en realidad a una mujer. Este hallazgo reconfigura la historia arqueológica al demostrar que la figura, quien vivió hace unos 4.000 años durante la Edad del Bronce, tenía una posición prominente en su comunidad, probablemente como orfebre, como lo indican los objetos asociados a la metalurgia hallados en su tumba. Los análisis mostraron la presencia de cromosomas XX en restos como el cráneo y un diente, descartando la idea original basada en el tamaño de los huesos, mientras que evidencias adicionales sugieren que la mujer, de unos 45 años y 1,63 metros de altura, padecía artritis, tal vez debido al uso repetitivo de herramientas relacionadas con su oficio.
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