Un grupo de investigadores agrónomos ha encontrado un uso innovador para la orina humana que podría revolucionar tanto los huertos urbanos como rurales: potenciar el cultivo de tomates. Según un estudio reciente, la orina, al estar compuesta por nutrientes clave como nitrógeno, fósforo y potasio, podría ser un fertilizante natural eficaz para producir tomates más grandes y sabrosos.
La investigación, llevada a cabo por universidades de España y Latinoamérica, comparó el crecimiento de tomates fertilizados con métodos convencionales y aquellos regados con una solución diluida de orina. Los resultados mostraron que las plantas que recibieron el fertilizante a base de orina crecieron más rápido y produjeron frutos de mayor tamaño y con un sabor más intenso.
El Dr. Javier Martínez, uno de los investigadores principales, señaló que la orina es un recurso desaprovechado que puede mejorar la calidad del suelo y maximizar la producción agrícola. «Contiene nutrientes esenciales que no solo benefician al suelo sino también a los cultivos», explicó, subrayando que su uso podría reducir la dependencia de fertilizantes sintéticos, contribuyendo a una agricultura más sostenible y amigable con el medio ambiente.
El estudio también destaca la importancia de aplicar correctamente este fertilizante natural, recomendando diluir la orina en una proporción de uno a diez con agua para evitar un exceso de nutrientes nocivos para las plantas. Además, advierte la necesidad de manejar la orina con cuidado para eliminar posibles patógenos.
Este hallazgo ha suscitado gran interés tanto en la comunidad científica como en los aficionados a la jardinería. Entre ellos, María López, una entusiasta del cultivo urbano que ha comenzado a experimentar con orina en su huerto, comentó que nunca hubiera imaginado que algo tan cotidiano podría tener un impacto tan positivo. «Los tomates que he cosechado este año son los más grandes y sabrosos que he tenido», afirmó.
El descubrimiento podría marcar un giro en el uso de fertilizantes orgánicos, especialmente en el contexto actual de cambio climático y la necesidad urgente de prácticas agrícolas sostenibles. La utilización de la orina humana representa una solución prometedora que podría beneficiar tanto a los agricultores como al medio ambiente a largo plazo.