En un análisis reciente, se sostiene que la derecha tradicional ha modificado su postura política, abandonando algunos de sus valores fundamentales con el objetivo de no perder votantes frente a la creciente influencia de la extrema derecha. Este cambio aparenta ser una estrategia para mantener su base electoral, adaptando ciertos planteamientos y políticas que anteriormente no contemplaban. La consecuencia de esta transformación es una difuminación de las diferencias entre las distintas facciones políticas de derecha, generando un debate sobre la identidad y los principios originales de estas agrupaciones en el panorama político actual.
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