En las discusiones, el silencio no siempre refleja tranquilidad; puede esconder resentimiento y agotamiento. Muchas personas optan por callar para evitar conflictos, pero este hábito puede llevar a que las emociones reprimidas se acumulen con el tiempo. Factores como el miedo a la reacción de otros, experiencias pasadas de discusiones desagradables o simplemente el cansancio de conversaciones repetitivas contribuyen a que algunos prefieran no expresar sus sentimientos. Investigaciones sugieren que esta acumulación de sentimientos no expresados puede derivar en reacciones desproporcionadas o en un ciclo de inseguridad sobre la propia voz en la relación. La comunicación asertiva se propone como una solución para expresar el malestar sin escalar el conflicto, evitando que las necesidades personales sean constantemente ignoradas y se formen resentimientos a largo plazo.
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