El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciado hace 59 días con la Operación Furia Épica, ha intensificado las tensiones globales, afectando la estabilidad del mercado energético y la política internacional. A pesar de un alto el fuego frágil, recientes escaramuzas, como la intercepción de un petrolero iraní por parte de Estados Unidos y ataques israelíes en Líbano, han agravado la situación. Las negociaciones, donde Pakistán actúa como mediador, están en un punto muerto tras la cancelación de la participación estadounidense y el rechazo de Irán a un plan de paz de quince puntos. Mientras tanto, el bloqueo del estrecho de Ormuz por EE.UU. ha disparado los precios del petróleo. La comunidad internacional, incluidos 90 países, exige la reapertura de este paso estratégico, pero el proceso de paz enfrenta su momento más incierto desde el inicio del conflicto.
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