Desde 1791 hasta el año 2025, Australia ha registrado más de 1.280 ataques de tiburón, de los cuales aproximadamente 260 han resultado mortales. Estos incidentes destacan la constante interacción entre humanos y tiburones en las costas del país, lo que ha generado tanto preocupación como esfuerzos por comprender y mitigar los riesgos asociados. A lo largo de los años, las autoridades australianas y los investigadores han implementado diversas medidas para reducir la incidencia de estos encuentros peligrosos, incluyendo redes de protección, patrullas y tecnología avanzada de monitoreo. La situación subraya la necesidad de equilibrar la convivencia con la preservación del ecosistema marino, promoviendo a la vez la seguridad en las abundantes playas del continente.
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