Estados Unidos ha manifestado su desacuerdo con el plan adoptado por los países árabes para reconstruir la Franja de Gaza sin el desplazamiento forzoso de sus habitantes, argumentando que el lugar es inhabitable y lleno de peligros, según Brian Hughes, portavoz de Seguridad Nacional. Mientras los países árabes buscan apoyo internacional para este proyecto, el presidente Trump insiste en su propuesta que incluye desplazar a los residentes palestinos para construir nuevas comunidades seguras fuera de Gaza, resaltando su visión de una Gaza libre de Hamás. La administración estadounidense ha defendido que su plan posee un carácter humanitario pese a las críticas que lo califican de limpieza étnica. Además, se plantea la idea de que Estados Unidos sea el dueño formal del territorio en su estrategia futura de desarrollo inmobiliario.
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