En el panorama cambiante de los derechos civiles y la transparencia gubernamental, un curioso fenómeno ha ayudado a mantener el foco sobre las deficiencias del sistema: «The Foilies», un informe satírico que la Electronic Frontier Foundation (EFF) ha publicado anualmente desde 2015. Este informe otorga premios con un tono humorístico a aquellos funcionarios y agencias que demuestran una resistencia extravagante al cumplir con las obligaciones de la Ley de Libertad de Información (FOIA) en Estados Unidos.
Desde su inicio, «The Foilies» se ha convertido en un barómetro de la transparencia gubernamental, documentando y ridiculizando las respuestas más absurdas y frustrantes de las administraciones públicas en su trato con las solicitudes de información. A lo largo de una década, la EFF, en alianza con MuckRock y AAN Publishers, ha resaltado estos casos durante la «Sunshine Week», un evento anual que busca sensibilizar sobre la importancia del acceso abierto a los registros públicos como pilar fundamental de la democracia.
Los ejemplos recogidos a lo largo de estos años son un recordatorio tanto de la creatividad como de la obstinación mostrada por algunas autoridades para eludir sus responsabilidades. Entre los casos más notorios está el del Departamento de Defensa de EE.UU. en 2016, que presupuestó un exorbitante costo de 660 millones de dólares para responder a una solicitud que requeriría revisar manualmente contratos debido a la falta de un sistema eficiente de búsqueda.
Otro caso alarmante se dio en Seattle, cuando un ciudadano se enfrentó a un cobro de 33 millones de dólares para obtener metadatos de correos electrónicos, cifra que luego se redujo drásticamente a 40 dólares. En Michigan, el distrito escolar de Rochester exigió 18,6 millones de dólares por acceso a correos electrónicos, justificando la cifra en la necesidad de revisarlos individualmente.
Aún más perturbador fue el incidente en White Castle, Luisiana, donde un periodista fue arrestado simplemente por investigar los registros salariales del alcalde, quien manipuló el sistema judicial local en su favor. Mientras tanto, el FBI ha sido un habitual en «The Foilies» debido a sus demoras inexplicables en el procesamiento de solicitudes FOIA y su actitud hostil hacia la transparencia.
El departamento de policía de Chicago también ha sido criticado por su resistencia, particularmente en situaciones que envuelven violaciones a los derechos civiles. Esta resistencia fue respaldada por la exalcaldesa Lori Lightfoot, quien alegó que las solicitudes de información interferían con la respuesta a la pandemia de COVID-19.
Ahora, al entrar en una nueva década, «The Foilies» plantea la pregunta crucial: ¿Continuará esta tendencia de opacidad gubernamental o comenzará a emerger un enfoque renovado hacia la rendición de cuentas y la transparencia? La atención que estos casos han recibido es un recordatorio poderoso de la necesidad de vigilancia ciudadana continua para asegurar que los derechos a la información no sean meramente teóricos, sino una realidad práctica y accesible para todos.