En la última entrega de los premios de la Academia en Hollywood, el tequila fluyó como protagonista en una noche donde las menciones políticas se mantuvieron al mínimo, a pesar de las recientes tensiones bajo la presidencia de Donald Trump. Adrien Brody resurgió como el foco político, ganando su segundo Oscar, esta vez por «The Brutalist», una película sobre el Holocausto, recordando la vital contribución de los inmigrantes en la construcción de Estados Unidos. Zoé Saldaña hizo historia al convertirse en la primera actriz de raíces dominicanas en ganar un Oscar, orgullosa de sus orígenes inmigrantes. En otro hito, Walter Salles celebró el primer Oscar para Brasil en la categoría de mejor película internacional, como un homenaje a las culturas brasileña y latinoamericana. Su película «Aún estoy aquí» impactó en una Brasil polarizada, mientras el país celebraba esta victoria cinematográfica durante el carnaval. La gala se destacó por ser una plataforma de resistencia del cine tradicional en la era de las plataformas digitales, impulsada por el gran triunfador de la noche: Sean Baker con su película «Anora».
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