El I Congreso sobre la Violencia en el deporte, celebrado por la FFIB, ha puesto sobre la mesa la urgente necesidad de abordar con rigor la violencia en el fútbol de las Islas Baleares, una de las comunidades con mayor incidencia en este ámbito. A pesar del reconocimiento por iniciativas como estos congresos, la falta de un análisis profundo y el limitado funcionamiento de la Comisión Antiviolencia, cuya actividad efectiva se ha visto prácticamente nula desde su formalización en 2019, resaltan como importantes deficiencias. La carencia de datos objetivos y de un observatorio que permita identificar causas y diseñar medidas eficaces se presenta como una de las mayores carencias para confrontar este problema, al que se suma la permisividad frente al consumo de alcohol en campos de fútbol, a pesar de las restricciones legales. Mientras existan vacíos en el análisis científico y falta de acciones contundentes por parte de las federaciones, la lucha contra la violencia en el deporte corre el riesgo de quedarse en declaraciones sin impacto real, comprometiendo el valor social y educativo del fútbol. La intervención decisiva y basada en evidencias es esencial para transformar las intenciones en una realidad libre de violencia.
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