El sistema de escape de un vehículo es crucial para la expulsión de gases de combustión. Aunque la mayoría de los coches modernos emplean un único tubo de escape, algunos modelos cuentan con un sistema de escape doble, una disposición que ayuda a reducir la contrapresión y mejorar la eficiencia, especialmente en motores multicilíndricos. Modificaciones para instalar un sistema doble dependen del diseño del coche y su necesidad de rendimiento. Sin embargo, múltiples salidas de escape no siempre aumentan el rendimiento, sobre todo en vehículos de gama media-baja. Además, circular con escapes alterados puede infringir normativas de ruido, resultando en multas de hasta 600 euros. Paralelamente, las emisiones no procedentes del escape, como el desgaste de frenos y neumáticos, han surgido como principales fuentes de contaminación en el transporte por carretera, llevando a futuras normativas que regularán estas emisiones.
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