Un estudio conjunto del Instituto Español de Oceanografía y la Universidad de Murcia revela que la «mancha blanca» ya afecta 12,3 km² del Mar Menor, transformando el fondo marino en un desierto y colapsando las poblaciones de peces. Este fenómeno, conocido como «whiting», ha destruido 7 km² de praderas marinas, esencial para la reproducción y refugio de la fauna local, reduciendo drásticamente su biodiversidad. La degradación del ecosistema impacta económicamente a la región de Murcia, afectando el turismo, propiedades costeras y la pesca. Ante esto, expertos instan a cortar la entrada de nutrientes de la agricultura intensiva, controlar los acuíferos y aplicar soluciones naturales para revertir el daño, además de imponer moratorias al desarrollo urbanístico que amenaza con agravar la crisis ecológica.
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