La célebre frase del historiador romano Pompeyo Trogo, quien describió a los habitantes de la antigua Hispania como valientes pero propensos a las disputas internas, sigue generando debate sobre el carácter de estos pueblos. Durante la conquista romana de la península, que se prolongó de 218 a 19 a. C., Roma aprovechó rivalidades locales mediante la estrategia de «divide y vencerás». Aunque comunidades como los íberos, celtíberos y lusitanos resistieron, la falta de unidad facilitó el dominio romano. La obra de Trogo, especialmente su resumen compuesto por Marco Juniano Justino, destaca tanto la capacidad militar de Hispania como su fragmentación política, mostrando una realidad más compleja de cooperación y rivalidad.
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