Madrid, 5 de junio de 2026.- ANPE, la principal organización sindical del profesorado en la enseñanza pública no universitaria, ha hecho un urgentísimo llamado al Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes para que implemente un plan estatal que adapte las infraestructuras educativas públicas a las elevadas temperaturas y las nuevas exigencias provocadas por el cambio climático.
La ola de calor que ha asolado gran parte del país en las últimas semanas ha evidenciado una problemática que ANPE ha denunciado reiteradamente: muchos centros educativos públicos no están equipados para afrontar las condiciones climáticas actuales ni las que se anticipan en el futuro. Según el sindicato, miles de estudiantes y docentes se ven obligados a llevar a cabo su actividad lectiva en condiciones térmicas inadecuadas, en instalaciones que carecen de sistemas de climatización, no cuentan con un aislamiento eficiente, ni han adoptado las medidas necesarias para enfrentar el calor extremo. De acuerdo con las previsiones meteorológicas, este verano se anticipan temperaturas superiores a la media habitual, en un contexto en el que las olas de calor son cada vez más frecuentes y prolongadas, afectando incluso al calendario escolar.
Francisco Venzalá, presidente nacional de ANPE, ha señalado que “en pleno siglo XXI, no es aceptable que alumnos y profesores tengan que soportar temperaturas que no permiten un entorno adecuado de enseñanza y aprendizaje”. Venzalá ha enfatizado que “en otros sectores de la Administración sería impensable trabajar en las condiciones actuales de algunos centros educativos”. Por ello, ha insistido en que el problema no puede ser abordado con medidas puntuales que se tomen solo cuando se presentan las altas temperaturas, sino que requiere de “una estrategia nacional de modernización de las infraestructuras educativas públicas, coordinada y sostenida en el tiempo”.
ANPE considera esencial que el Ministerio lidere un diagnóstico actualizado sobre la situación de los centros educativos públicos en el país, en colaboración con las comunidades autónomas y las entidades locales. Actualmente, no existe un inventario estatal que permita identificar de manera coherente y homogénea las necesidades en términos de climatización, rehabilitación energética, accesibilidad o adecuación de los edificios escolares.
“La calidad de la educación pública también depende de las condiciones ambientales y del entorno en que se desarrollan los procesos de enseñanza y aprendizaje”, ha afirmado Venzalá, quien remarcó que “invertir en infraestructuras educativas es invertir en salud, en igualdad de oportunidades y en calidad educativa”.
Por otra parte, ANPE ha destacado que muchos centros públicos tienen décadas de antigüedad y que muchos de sus edificios fueron construidos sin tener en cuenta las condiciones climáticas cambiantes. El sindicato subraya la necesidad urgente de implementar medidas de climatización, mejorar el aislamiento térmico, crear zonas de sombra en los patios y adaptar los espacios educativos a criterios de sostenibilidad y bienestar.
El compromiso anunciado por el Ministerio de Educación en 2022 para impulsar un plan de adaptación climatológica no ha tenido el desarrollo esperado, y ANPE ha calificado de insuficiente la financiación destinada hasta la fecha para abordar estos desafíos que impactan a miles de centros educativos en todo el país.
Además, el sindicato recuerda que las altas temperaturas no solo afectan al confort en las aulas, sino que también tienen repercusiones directas en la salud laboral, la concentración y el rendimiento académico del alumnado.
Por todos estos motivos, ANPE exige una actuación decidida de las administraciones educativas, coordinadas con el Ministerio de Educación, para asegurar condiciones adecuadas de enseñanza y aprendizaje en todos los centros públicos, independientemente de la comunidad autónoma en la que estén ubicados.
Fuente: ANPE Andalucía.








