El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su cruzada contra el Departamento de Educación al firmar una orden ejecutiva para reducirlo significativamente, aunque no podrá eliminarlo totalmente sin el apoyo del Congreso. Este movimiento se enmarca en su campaña para aumentar el control de los estados sobre la educación, en respuesta a las críticas hacia los contenidos escolares percibidos como «antiamericanos». Asimismo, ha amenazado a la Universidad de Columbia con la retirada de fondos si no cumple con ciertos requisitos, lo que ha generado preocupaciones sobre la autonomía académica y la censura. Críticos advierten que estas medidas podrían afectar negativamente los programas que benefician a estudiantes con menos recursos, mientras federaciones de docentes defienden el fortalecimiento de la educación pública como un camino hacia la igualdad de oportunidades.
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