En tan solo siete años, el vibrante movimiento que capturó la atención mundial parece haber perdido su vigor, presentándose ahora como un esfuerzo deslucido y envejecido. La ilusión inicial, que significó un cambio esperanzador para muchos, ha sido reemplazada por un desencanto palpable, reflejando un desgaste en su capacidad de movilización e influencia. A pesar del impacto que tuvo en su momento, las promesas de renovación y transformación han quedado a medio camino, dejando una sensación de oportunidad perdida tanto entre sus seguidores como en la percepción pública general.
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