La antigua técnica de encalado de paredes ha resurgido como tendencia en 2026, impulsada por el interés en materiales ecológicos y sostenibles. Utilizada históricamente por su capacidad para regular la humedad y proporcionar frescura, la cal destaca por su elevado pH que previene la proliferación de moho y hongos. Además, favorece un entorno más saludable al no contener compuestos orgánicos volátiles. Aunque no reemplaza los aislamientos modernos, mejora el comportamiento higrotérmico de los muros y es especialmente adecuada para edificios antiguos y proyectos de rehabilitación. Los expertos resaltan su compatibilidad con soportes tradicionales y recomiendan un adecuado mantenimiento para maximizar sus beneficios estéticos y funcionales.
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