En un esfuerzo por abordar los desafíos de la agricultura moderna, la empresa almeriense Biorizon Biotech ha desarrollado innovadoras soluciones basadas en microalgas para crear bioestimulantes, biofertilizantes y bioplaguicidas, reduciendo así la dependencia de químicos tradicionales. Esta iniciativa no solo ofrece beneficios medioambientales, sino que también se ha convertido en un lucrativo negocio con una facturación de 14 millones de euros anuales. La empresa, que ha expandido su presencia a mercados internacionales como Chile, Perú y México, produce entre ocho y nueve millones de litros de fertilizantes sostenibles al año. Biorizon se distingue por cultivar sus propias microalgas en instalaciones como Ágora Sabana y Algavillage, las más grandes de Europa dedicadas a la agricultura, lo que garantiza la calidad de sus soluciones. Con su tecnología innovadora, que combina microalgas con bacterias y extractos vegetales, la compañía está transformando la agricultura y ofreciendo una alternativa viable a los pesticidas y fertilizantes químicos.
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