Impulso en Cataluña: Debaten Construcción de 26 Centros de Datos con 2.000 MW de Capacidad

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Cataluña está pisando fuerte en la carrera por situarse como un nodo clave dentro del mapa europeo de centros de datos, en un contexto marcado por la creciente demanda de servicios digitales, inteligencia artificial y soluciones en la nube. Con 26 proyectos potenciales en el radar, la Generalitat pretende declararlos como estratégicos o de interés general superior para facilitar su tramitación. Esto podría elevar la capacidad instalada en la región de los actuales 122 MW a alrededor de 2.000 MW.

Este empeño coloca a Cataluña ante una oportunidad industrial significativa, al mismo tiempo que enfrenta el reto de equilibrar la atracción de inversión tecnológica con el consumo de recursos como electricidad y agua, así como la presión territorial. La mayoría de los nuevos proyectos se concentran en la mitad sur de la comunidad autónoma y en el área metropolitana de Barcelona, excluyendo por el momento la región de Girona.

La Generalitat ha puesto en marcha un plan definido en torno a siete polos territoriales que permitan ordenar y facilitar el arribo de estos nuevos centros. Esta estrategia busca coordinar permisos, evaluar necesidades de suministro eléctrico y de fibra óptica, así como mediar con los ayuntamientos en la ejecución de cambios urbanísticos.

Entre los proyectos que destacan, se encuentran los dos centros de ADEQUA Real Estate en Santa Bárbara y Òdena, ambos con una capacidad de 200 MW, así como las iniciativas de Ponentia Logistics que, en conjunto, suman 460 MW en localidades como l’Hospitalet de l’Infant y Lleida. La ciudad de Barcelona, por su parte, no queda fuera de esta expansión, con cinco proyectos estratégicos distribuidos en áreas urbanas y metropolitanas como Zona Franca y Sant Martí.

El censo de promotores incluye tanto nombres nacionales como internacionales, tales como Goodman, MERLIN Properties, y Ark Data Centres. Esta última ha anunciado una inversión superior a los 600 millones de euros para un centro urbano en los alrededores de La Maquinista, con una capacidad prevista de hasta 45 MW IT.

La apuesta por el desarrollo de centros de datos en Cataluña subraya la relevancia de contar con una infraestructura subyacente para sustentar los servicios digitales globales. La nube, las plataformas de inteligencia artificial y las aplicaciones empresariales requieren de servidores arraigados en instalaciones conectadas a redes eléctricas y de comunicación.

La expansión no está exenta de críticas y preocupaciones. Organizaciones ecologistas y algunos municipios plantean dudas sobre si el impacto económico justifica el elevado consumo de recursos naturales, especialmente agua y electricidad. Existen inquietudes respecto al consumo energético de estos centros, asociados con ciudades de considerable tamaño, además del impacto real en términos de empleo, que a menudo se limita a sectores como seguridad y servicios auxiliares tras la construcción.

En respuesta, la Generalitat ha declarado que las propuestas que busquen beneficiarse de las facilidades administrativas deberán adherirse a estándares europeos y criterios ecológicos de contratación pública. La clave será demostrar que estas instalaciones son capaces de impulsar un ecosistema tecnológico más amplio, con beneficios tangibles para el tejido económico y social local.

Cataluña, con su posición estratégica, infraestructura y entorno científico, cuenta con los elementos necesarios para convertirse en un importante hub del sur de Europa. No obstante, para ganar esta carrera, no solo se requerirá sumar megavatios, sino también demostrar que esa potencia se traduce en un incremento de valor tecnológico, empleo cualificado y sostenibilidad, sin que ello comprometa recursos esenciales para las generaciones futuras.

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