En Rumania, la descalificación de Călin Georgescu para las elecciones presidenciales ha desencadenado tensiones políticas e internacionales. George Simion, líder del partido nacionalista Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR), defiende el derecho de Georgescu a participar, argumentando que su exclusión perpetúa un «golpe de Estado permanente» en el país. Georgescu fue descalificado por sospechas de influencia extranjera, señalando alegaciones de financiación y manipulación rusa, lo que llevó a su retirada tras haber sido el candidato más votado en la primera vuelta. A pesar de que Elon Musk y figuras como JD Vance de EE. UU. han criticado esta decisión, Simion asegura que Rumania debe permanecer en la OTAN y la UE para su seguridad, y niega cualquier implicación rusa, sugiriendo en cambio una posible interferencia china. La situación ha causado disturbios y un debate sobre la integridad democrática, mientras Rumania, un miembro vital de la OTAN, se enfrenta al escrutinio internacional. Mientras tanto, el liderazgo de AUR denuncia una ofensiva política en su contra, exigiendo transparencia y legitimidad en un sistema que consideran corrupto y manejado en parte desde Bruselas.
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