La jornada electoral en Hungría se desarrolló bajo una participación récord, con el 77,8% de los votantes acudiendo a las urnas, lo que indica un enfrentamiento decisivo entre el actual primer ministro, Viktor Orbán, y su desafiante, Péter Magyar. Aunque Orbán ha dominado la política húngara durante cuatro mandatos, las encuestas apuntaban a una posible victoria de Magyar. En un ambiente tenso, el partido de Orbán, Fidesz, es acusado de tácticas de presión y desinformación, mientras que el entorno internacional observa con atención, dado el impacto que tendría en la UE y las relaciones con Rusia y China. Las denuncias de interferencias rusas y el apoyo de la administración Trump a Orbán han añadido una capa compleja a las elecciones. Los resultados podrían redefinir el futuro político de Hungría y su posición en Europa.
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