En el municipio mallorquín de Llucmajor, un incidente insólito desafió el día a día de un residente cuando cuatro muñecos decorativos, de gran valor sentimental, desaparecieron tras la visita de una representante de ventas de Securitas Direct. La mujer, quien había ofrecido sistemas de alarma, dejó una tarjeta publicitaria tras llevarse los muñecos. Al revisar sus cámaras de seguridad, el propietario descubrió el robo y acudió a la oficina local de la empresa buscando explicaciones. Aunque recibió disculpas, la gestión del caso fue ineficaz, resultando en la devolución de un muñeco roto y sin rastro de los otros tres. La comunicación con la oficina central en Madrid no arrojó soluciones, dejando al afectado con la sensación de impotencia y decepción ante la pérdida de objetos que representaban un recuerdo significativo de su abuela fallecida.
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