Un equipo de investigadores del grupo Biotecnología Molecular del área de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Cádiz ha logrado obtener hidrógeno mediante un innovador proceso biotecnológico. Este método transforma subproductos de la industria de los carburantes, como el glicerol, en materias primas para la producción de biogás, adoptando así el modelo de economía circular en biorrefinerías de biodiésel. Esto implica la reutilización de desechos industriales para generar una fuente de energía limpia y sostenible, en contraposición a los combustibles fósiles.
El proceso se basa en el uso de dos microorganismos que trabajan de manera secuencial. En primer lugar, utilizan una cepa especialmente diseñada de la bacteria Escherichia coli para convertir el glicerol, un subproducto de la fabricación de biodiésel, en ácido málico, un compuesto que la otra bacteria, Rhodobacter capsulatus, utiliza para producir hidrógeno a través de la fotofermentación. Este innovador sistema no requiere purificar el ácido málico antes de su segunda etapa, lo que simplifica el proceso y reduce costos, favoreciendo su potencial aplicación industrial.
Durante el estudio, los científicos lograron alcanzar concentraciones de ácido málico cercanas a 11 gramos por litro en 24 horas, con la posibilidad de duplicar la producción en 72 horas. Este avance, detallado en la revista Microbial Cell Factories, supone un hito en la producción de biocombustibles mediante procesos biotecnológicos, al mismo tiempo que contribuye a la valorización de residuos industriales como el glicerol, del que se generan más de 50 millones de toneladas anualmente.
El hidrógeno es considerado uno de los combustibles más prometedores en la transición energética, ya que su uso no produce emisiones de dióxido de carbono. Sin embargo, hasta ahora, gran parte del hidrógeno se obtiene a partir de combustibles fósiles. En este contexto, la propuesta del equipo de Cádiz representa un avance significativo hacia métodos más sostenibles para su producción.
Aunque la investigación se encuentra en fase de laboratorio, sus resultados abren la puerta a la implementación de modelos de producción energética sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. Además, en colaboración con la profesora Gema Cabrera de la UCA, los investigadores también exploran la revalorización de otros residuos industriales, como el bagazo de cerveza, para producir hidrógeno.
Este estudio ha sido financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía y la Cátedra Fundación Cepsa, mostrando así el compromiso institucional con la investigación y desarrollo de energías renovables y sostenibles.
Fuente: Junta de Andalucía.








