El devastador terremoto en Birmania ha cobrado la vida de más de 1.700 personas, según informes locales. Mandalay, la segunda ciudad más grande del país, ha sido la más afectada, sufriendo el colapso de sus templos y pagodas históricas. Residentes de la ciudad describen un panorama desolador, mientras equipos de rescate continúan buscando sobrevivientes entre los escombros. La tragedia ha sacudido a la nación, que enfrenta ahora un desafío humanitario inmenso en medio del caos y la destrucción.
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