Julio Iglesias sigue siendo el artista español que más discos ha vendido internacionalmente al cantar en varios idiomas. Aunque su imagen es sinónimo de romanticismo y baladas, sus comienzos fueron marcados por una vida más intensa. En una entrevista de 2014, Iglesias recordó su frenético 1970, cuando realizó 41 conciertos en 30 días en diversas ciudades españolas, describiéndola como su «etapa rockera», un periodo de libertad y desenfreno que contrastaba con el cantante sereno en que se convirtió posteriormente. Antes de alcanzar la fama, Iglesias era un prometedor guardameta del Real Madrid cuya vida cambió tras un grave accidente que le llevó a descubrir su talento musical. La victoria en el Festival de Benidorm de 1968 con «La vida sigue igual» catapultó su carrera, que aún estaba en pañales durante su agotadora gira de 1970. Hoy en día, Iglesias disfruta de su legado desde Miami, mientras su hijo Enrique mantiene viva la fama familiar.
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