En un juicio en Noruega, Jakob Ingebrigtsen, destacado atleta de mediofondo, testificó contra su padre y exentrenador, Gjert Ingebrigtsen, acusado por la fiscalía de violencia física y psicológica hacia él y su hermana menor, Ingrid. Jakob relató una infancia marcada por el miedo, el control extremo y episodios de violencia física, incluyendo bofetadas y patadas. Aunque la denuncia no fue iniciada por los hijos, surgió tras la publicación de una carta reveladora en la prensa. Gjert Ingebrigtsen enfrenta una posible condena de seis años y niega las acusaciones, sustentando su defensa en un estilo de entrenamiento exigente. El proceso legal sigue con la declaración de Ingrid, anticipándose un veredicto para junio. Estas revelaciones contrastan con la imagen pública de éxito deportivo de la familia, ampliamente conocida por su participación en un reality televisivo.
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